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Continua la frenética labor de las principales administraciones locales de la isla de La Palma, en la lucha contra el Covid-19 entre las que se incluye todo el grupo de gobierno del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma inmerso en esta ardua labor que les ha tocado, pero sin descuidar muchas de las actividades que en estas circunstancias, pueden marcar el devenir futuro de Santa Cruz de La Palma.

Es indudable, que el futuro de la capital palmera pasa por la tan espera Bajada de La Virgen de las Nieves 2020, más aún después de las medidas decretadas en el RD 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declaraba el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, medida que ha supuesto la paralización de la actividad comercial del municipio y que en la mayoría del tejido empresarial y profesional de Santa Cruz de La Palma hace que miren hacia el evento lustral como una medida de reactivación económica para todo el sector comercial de Santa Cruz de La Palma.

En este sentido, por parte del Organismo Autónomo Bajada de la Virgen, su Concejal Delegado, el nacionalista Antonio Acosta, ha venido celebrando reuniones telemáticas con diferentes representantes empresariales del municipio para abordar la posibilidad de suspensión de la Fiesta Lustral de 2020. En todas las conversaciones mantenidas con el presidente de la patronal palmera FEDEPALMA Don Tomás Barreto Lorenzo, la presidenta de la Federación de Asociaciones Empresariales de la Palma ( FAEP) Doña Mercedes Hernández Castillo, que a través de su asociado ASDETUR, tiene representación en este Órgano y la representante de la Cámara de Industria y Navegación de Santa Cruz de Tenerife en su Delegación de La Palma Doña Alicia Pérez Garnier, han transmitido al responsable de la Bajada de La Virgen en primer lugar el apoyo al ayuntamiento en esta lucha y el excepcional esfuerzo que desde el ayuntamiento capitalino se hace para garantizar el cumplimiento del RD y en segundo lugar, la conveniencia de retrasar la toma de decisión sobre la celebración de la Bajada de La Virgen 2020.

Naturalmente, todos somos conscientes de que la decisión que se tome debe contar con la aprobación del Obispado.

Desde las tres entidades se manifiesta la necesidad de esperar para tomar esta decisión hasta mediados de abril o finales. En estas fechas ya se tendrá una visión más amplia de la conveniencia o no de suspender la fiesta, según se haya podido controlar la expansión del coronavirus y ya se puedan desarrollar actos públicos de afluencia masiva.

Debemos valorar por encima de todo, la indudable ayuda que para el sector comercial y empresarial de Santa Cruz de La Palma puede suponer en las circunstancias actuales la celebración de este evento, que en esta ocasión conllevará un ingreso y una ayuda muy importante para todos los sectores empresariales no sólo del municipio, sino también de la isla, por la indudable asistencia de palmeros que fieles a su cita cada cinco años regresan a La Palma para rendir visita a la patrona de la isla.

Una suspensión sin esperar la evolución de esta pandemia, puede suponer la destrucción de más empleos, el cierre de comercios y el cese de muchos autónomos, con lo cual creemos que se debe esperar como fecha límite hasta la finalización de las fechas de semana santa y tomar una decisión en firme analizando todos estos factores y sobre todo decidir lo que sea mejor para la población en general.